El hospital duplica su capacidad de terapia intensiva pediátrica, pasando de 20 a 43 camas.
Además, se trata de la primera unidad de cuidados intensivos del sector público en Córdoba que incorpora monitoreo de pacientes en tiempo real.
El gobernador Martín Llaryora, junto al ministro de Salud, Ricardo Pieckenstainer y el intendente de la ciudad de Córdoba, Daniel Passerini, inauguraron este lunes la nueva Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del Hospital de Niños de la ciudad de Córdoba, que a partir de hoy cuenta con 43 camas de alta complejidad, duplicando así su capacidad instalada.
Con una inversión histórica superior a 1.300 millones de pesos por parte del Gobierno de Córdoba, se concretó la readecuación integral del ala 100, que fue completamente modernizada para brindar atención crítica pediátrica con equipamiento de última generación.
“Invertir en salud pública es cuidar a los que más lo necesitan, y en este caso, a nuestros niños. Esta obra posiciona al Hospital de Niños entre los más avanzados del país en atención intensiva pediátrica”, expresó el gobernador Llaryora.
El mandatario provincial destacó que esta inversión histórica realizada por el Gobierno de Córdoba se enmarca en un contexto nacional de dificultades económicas.
La nueva unidad incorpora 23 camas equipadas con tecnología biomédica de última generación, incluyendo respiradores, monitores multiparamétricos, oxígeno de alto flujo, VNI, servocunas, incubadoras de traslado, ecógrafos especializados y sistemas de telemedicina.
Además, por primera vez en el sistema público provincial, se incorpora un sistema centralizado de monitoreo en tiempo real de signos vitales, con cámaras en cada cama.
Esta tecnología, ubicada en una sala exclusiva, permite al equipo de enfermería seguir la evolución de los pacientes críticos las 24 horas, los 7 días de la semana.
El sistema de monitoreo también alcanza a la Unidad de Estabilización de Pacientes en Emergencia (UEPE), ubicada en el área de guardia, fortaleciendo así la respuesta inmediata ante emergencias pediátricas.
Para su puesta en funcionamiento, se sumaron 52 profesionales especializados, entre médicos intensivistas y personal de enfermería, lo que garantiza un abordaje integral para el cuidado crítico infantil.
Una obra pensada para el presente y el futuro
Las tareas de obra civil incluyeron renovación completa de aberturas, pisos, cielorrasos, baños, pintura, iluminación y sistemas eléctricos. Se actualizaron los paneles de gases médicos y se instalaron nuevos equipos de aire acondicionado y conectividad, fundamentales para el sistema de monitoreo digital.
Además de la obra edilicia, se destinó casi $900 millones a equipamiento biomédico, que convierte a la nueva terapia intensiva en una de las más modernas del país.