En el marco de la feria Gulfood, el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, Georges Breitschmitt remarcó la necesidad de recomponer el stock ganadero para aprovechar el escenario internacional favorable.
Georges Breitschmitt, Presidente IPCVA desde Dubai
La carne vacuna argentina vuelve a mostrarse al mundo en uno de los escenarios más relevantes del comercio global de alimentos. Desde Dubái, donde se desarrolla una nueva edición de la feria Gulfood, el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), Georges Breitschmitt, trazó un panorama sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta el sector, con especial foco en los mercados halal, la diversificación de destinos y la necesidad de recomponer el rodeo nacional.
“Es el primer día de feria y la expectativa es muy alta. Es una exposición muy movida, con mucho interés por la carne argentina”, señaló Breitschmitt desde los Emiratos Árabes Unidos, uno de los polos estratégicos para el comercio de alimentos en Medio Oriente.
En ese contexto, el titular del IPCVA remarcó la importancia de los mercados religiosos como parte central de la estrategia de inserción internacional. “Siempre estamos atentos a nuevas oportunidades. El mercado halal tiene una cuota muy importante, tanto para esta región del mundo como para Europa o Estados Unidos. Y lo mismo ocurre con el mercado kosher”, explicó. Según indicó, la diversificación de destinos resulta clave para fortalecer la matriz exportadora y reducir riesgos frente a cambios comerciales o arancelarios.
Uno de esos cambios recientes es la decisión de México de aplicar un arancel del 25% a la carne argentina, medida que también alcanzó a Brasil. “Son medidas que se venían renovando año a año. A fin del año pasado surgió esta noticia y luego se postergó un poco, pero lo cierto es que con un 25% los números no cierran. Pagar ese arancel no es negocio”, sostuvo Breitschmitt.
Ante ese escenario, el presidente del IPCVA anticipó que parte de esos volúmenes podrían relocalizarse hacia otros destinos. “Es muy probable que esa mercadería busque nuevos mercados. Estamos a la espera de la firma del acuerdo con Estados Unidos, que contempla un cupo de 100.000 toneladas, y eso podría convertirse en un punto de relocalización”, explicó.
Consultado sobre el acuerdo Unión Europea–Mercosur, Breitschmitt marcó un fuerte contraste entre las preocupaciones del viejo continente y las prioridades de los mercados de Medio Oriente. “Acá no se escucha hablar mucho del tema. Es muy distinto a ferias como Anuga, donde la agenda está dominada por la sustentabilidad, la deforestación o las barreras paraarancelarias. En esta parte del mundo la preocupación es recibir comida”, sintetizó.
En ese sentido, fue contundente:
“Son mercados que van a lo concreto. Si vos tenés la comida y cumplís con los requerimientos mínimos, el negocio avanza”. Incluso recordó una reciente visita a Buenos Aires de una ministra de los Emiratos Árabes Unidos, quien expresó la voluntad de fortalecer las relaciones comerciales y hacer de 2026 “un buen año para el intercambio entre ambos países”.
Más allá de la promoción comercial, Breitschmitt destacó la intensa agenda institucional que implica la participación en ferias internacionales. “No venimos de turismo, como a veces se cree. Son jornadas largas, con mucho trabajo. Hoy mismo tuvimos reuniones con el embajador argentino en los Emiratos y con autoridades sanitarias locales para avanzar en habilitaciones y mejorar aspectos del comercio bilateral”, detalló. Además, adelantó encuentros con institutos homólogos de otros países para analizar temas comunes como salvaguardias o acuerdos internacionales.
Finalmente, el presidente del IPCVA puso el foco en el desafío estructural de la ganadería argentina: recomponer el stock y mejorar la productividad. “Vemos flechitas verdes en el mercado internacional y también en el mercado interno, con un consumo que volvió a los 50 kilos por habitante por año. Pero hay que recomponerle esto al ganadero”, afirmó.
En esa línea, enumeró algunas claves del trabajo hacia adelante: apertura de nuevos mercados, mayor valorización de subproductos como la menudencia, mejoras en los índices productivos y, sobre todo, recuperar las cerca de 10 millones de cabezas perdidas en los últimos años. “Es difícil reponer ese stock, pero es el camino. Tenemos que recuperar el tiempo perdido y pensar en el futuro de toda la cadena”, concluyó.