Gabo Nazar , empresario referente de marcas como Cardón y Pampero, analizó el complejo panorama del sector tras conocerse una caída del 24% anual en la actividad. Pese al escenario de "motosierra", asegura que sus firmas mantienen el crecimiento mediante un modelo mixto de producción y la expansión de franquicias.
La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años. Según datos recientes de las cámaras del sector, la actividad sufrió un desplome del 24% interanual y la capacidad instalada se ubica por debajo del 30%, niveles que marcan mínimos históricos. En este contexto de retracción y apertura económica, Gabo Nazar, fundador de Cardón y actual titular de Pampero, dialogó con el programa De Una para explicar cómo hace frente a la crisis un sector que tradicionalmente vivió bajo el ala de la economía protegida.
Un cambio profundo en las reglas de juego
Para Gabo Nazar, los indicadores actuales no son una sorpresa, sino el resultado de un cambio estructural anunciado. "Lo que ha ocurrido de hace más de 2 años a esta parte es que habría una transformación profunda de la estructura del negocio. No sólo en lo textil, podemos hablar de cualquier sector", afirmó el empresario.
El titular de Cardón explicó que la cadena textil es extensa y compleja, abarcando desde la producción de fibra y telas hasta la confección y la venta al público. Ante la apertura de las importaciones, Nazar reconoció el impacto en el mercado interno, "hay una realidad que es que la economía se abrió, que los costos de los productos que vienen del extranjero son mucho menores y que la cadena tiene que adaptar sus redes de suministro a este nuevo escenario".
Aunque manifestó su preocupación por la pérdida de empleo local, subrayó que su responsabilidad como conductor de marcas masivas es adaptarse.
"No me gusta en absoluto que se generen despidos, soy una persona que viene de la producción. Pero mi actividad no es tratar de ver si soy un mandrake capaz de oponerse a la realidad", sentenció.
El modelo mixto: producir y abastecerse
Frente a la "malaria" del consumo, el empresario destacó que sus marcas han logrado sostenerse y crecer. La clave, según explicó, reside en la flexibilidad del origen de los productos. Actualmente, la producción de Cardón se divide en un 50% local y un 50% importada, mientras que en Pampero el componente nacional supera el 70%.
"Seguimos teniendo producción local, pero hoy es mixta. En Pampero, el principal abastecedor es un socio muy competitivo, que tiene sus plantas en La Rioja y Catamarca", detalló Nazar. No obstante, fue tajante sobre las consecuencias de este nuevo modelo.
"Las consecuencias de modificar las redes de suministro impactan en forma directa la generación de empleo local para la confección de prendas".
Expansión en tiempos de incertidumbre
A pesar del contexto recesivo, Pampero mantiene un ambicioso plan de expansión. Con casi 130 locales en funcionamiento, la firma proyecta inaugurar 30 sucursales más durante este año, de las cuales ya se han habilitado 2. Este crecimiento se apoya en el modelo de franquicias, una especialidad que Nazar ya había testeado años atrás con su experiencia en El Noble.
Sobre aquella etapa en el sector alimenticio, recordó que la venta de la compañía se debió a cambios bruscos en las condiciones financieras del país, como la crisis de deuda y el tipo de cambio variable, aunque destacó el aprendizaje en la construcción de "comunidades de negocio sólidas".
El futuro: competitividad y nichos de mercado
Al ser consultado sobre qué falta para capear el temporal, el empresario apuntó a una sumatoria de competitividad, precio y creatividad. "La industria textil podrá sobrevivir en negocios de nicho. Donde sea commodity, será más conveniente para una compañía a escala importar", analizó.
Para no quedar fuera del mercado, Nazar relató que su equipo ha viajado a centros productivos de alta eficiencia como China, Bangladesh, Perú y Brasil. "Se puede transformar y complementar la producción nacional con la producción en aquel lugar del mundo donde el producto se elabore con índices de competitividad mayores que los nuestros", concluyó.